Probióticos y sus beneficios.
El concepto de probiótico ( por la vida, a favor de la vida) tiene cien años.
En 1907, E. Metchnikoff, que era considerado el padre de la inmunología moderna, publicaba en Londres su obra “The prolongation of life: Optimistics studies”, en la que destacaba la relación entre la toma de yogur rico en bacterias y la longevidad de los habitantes de ciertas zonas de Bulgaria. En 1989, R. Fuller define el probiótico como un complemento alimentario a base de microorganismos vivos y vitales que es capaz de optimizar el balance microbiano intestinal.
En 1992, los probióticos son descritos como microorganismos vivos con capacidad para optimizar la microflora indígena intestinal. En 1998, F. Guarner y su equipo de colaboradores definen los probióticos como microorganismos vivos que tras ser ingeridos exhiben efectos beneficiosos sobre el tracto gastrointestinal y su función inmunitaria. Finalmente, en 2002, la FAO y la OMS categorizan a los probióticos como microorganismos vivos que causan efectos fisiológicos significativos sobre la promoción de la salud y/o la prevención de enfermedades si son ingeridos en el concepto de inmunobiótico, en el que encuadran los probióticos que modulan la respuesta inmunitaria en el sistema linfoide asociado a mucosas (MALT: mucosa-associated lymphoid tissue); este concepto sustenta que la mucosa intestinal y la microflora intestinal (MFI) constituyen una unidad anatomofuncional capaz de modular la respuesta inmunitaria celular y humoral, así como la producción de citocinas proinflamatorias o antiinflamatorias.
Las bacterias asociadas con actividad probiótica son habitualmente lactobacilos y ciertos tipos de estreptococos, denominados en conjunto “bacilos acidolácticos”; éstos se emplean en la producción de ciertos tipos de quesos frescos o maduros, razón por la que estos productos cumplen las características de alimentos funcionales, es decir, alimentos susceptibles de producir beneficio en las funciones orgánicas más allá de sus capacidades nutricionales. También poseen actividad probiótica las bifidobacterias (que no inducen la producción de ácido láctico), pero también otras bacterias no patogénicas, como algunas cepas de E. coli, e incluso algunas levaduras como Saccharomyces boulardii. Los probióticos mejor conocidos y más utilizados son Lactobacillus plantarum 299v, L rhamnosus LLG y Bifidobacterium infantis. Además de poder ser administrados como alimentos funcionales, los probióticos pueden tomarse como suplementos y en formas galénicas similares a las de los medicamentos (nutracéuticos).
Para que un suplemento probiótico se considere efectivo debe:
- Ejercer un efecto beneficioso, probado, en el huésped.
- No ser tóxico ni patogénico.
- Contener un número suficientemente amplio de microorganismos viables.
- Ser capaz de sobrevivir en el intestino (mejor aún si se reproduce y mantiene) y tener actividad metabólica intraluminal.
- Permanecer viable durante su almacenamiento y uso.
Los mecanismos de actuación de los probióticos son:
- Promoción de la fagocitosis mediante el aumento de la secreción de interferón gamma o bien mediante la mayor expresión de receptores del complemento en los fagocitos.
- Inhibición del crecimiento bacteriano mediante la producción de bacteriocinas o defensinas, ya sean estas antibióticos o no.
- Modulación local del sistema inmunitario.
- Fenómeno de inhibición competitiva.
- Supresión de la respuesta inflamatoria local al reducir la secreción de factor de necrosis tumoral alfa.
Los beneficios generales de los probióticos son:
- Regulación del medio intraluminal:
- Fermentación de sustratos no digeribles (fibra alimentria no degradable) y de mucoproteínas intraluminales.
- Regulación de la microflora intestinal planctónica, barrera frente a los patógenos( Listeria sp., Salmonella sp., Escherichia coli).
- Favorecer la digestión de la lactosa ingerida.
- Modulación de la producción de gas intraluminal, reduciendo las bacterias productoras (E. coli) e incrementando las no productoras (lactobacilos, bifidobacterias).
- Ajuste de la respuesta inmunitaria e inflamatoria, tanto celular (linfocitos B y T) como humoral (secreción de inmunoglobulinas A y G).
- Incremento de las respuestas tróficas:
- Control de la proliferación y diferenciación epitelial.
- Mantenimiento de la renovación celular normal en las criptas de la mucosa inestinal, evitándose así la atrofia de las vellosidades.
- Regulación de la motilidad intestinal (en ayunas y postingesta). Mejoría del tránsito colónico a través de la producción de ácidos grasos de cadena corta (acético, propiónico, butírico), produciendo acidificación intraluminal.
El fundamento de las propiedades protectoras de los probióticos viene ejercido por las células dendríticas. Éstas son células presentadoras de antígenos a los linfocitos T, y se encuentran en las mucosas, los tejidos linfoides, la linfa, los ganglios linfáticos, el bazo y la sangre periférica 8aquí en escasa cantidad, ya que suponen menos del 2% de las células mononucleares). El fenotipo y la producción de citocinas por parte de las células dendríticas vienen modulados por la microflora intestinal; además, dichas células protagonizan la respuesta inmunitaria local a través de la activación de los linfocitos B y la síntesis de IgA.
Ya se dispone de evidencia de tipo I o grado A como para recomendar el empleo de probióticos en el tratamiento de la diarrea aguda infecciosa en niños y en la revención de la diarrea nosocomial y la diarrea asociada a antibioterapia, así como en la prevención de la reservoritis en enfermos con colitis ulcerosa colectomizados. En cambio, la evidencia es de tipo II o grado B en la prevención de la diarrea del viajero y la colitis postirradiación, en el mantenimiento de la remisión clínica en la colitis ulcerosa, y en el tratamiento del dolor y la distensión abdominales en el síndrome de intestino irritable. En este último caso, la evidencia es de segundo nivel, ya que no todos los probióticos se han mostrado igualmente eficaces y se dispone aún de relativamente pocos trabajos, algunos de ellos no aleatorizados o abiertos, o combinados con prebióticos. El probiótico con el que más experiencia se tiene y mejores resultados se han obtenido es Lactobacillus plantarum.
La ingestión de probióticos está cobrando una gran importancia en la dieta de los países más industrializados, lo que es consecuencia de las evidencias respecto a sus efectos beneficiosos sobre la salud. Ello ha obligado a una armonización de sus criterios de comercialización, a la evaluación de la eficacia de los probióticos, a elaborar una correcta definición de lo que es o no es probiótico, y a concretar cuáles son sus dosis efectivas y su seguridad. En este último sentido, tanto los bacilos acidolácticos como otros microorganismos comensales se consideran “considerados generalmente seguros”, aunque se han planteado algunas dudas acerca de las dosis masivas en individuos inmunodeprimidos o sometidos a resección intestinal por enfermedad benigna (vascular o no) o maligna.
Microflora intestinal.
La microflora o microbiota intestinal constituye un complejo ecosistema implicado en las funciones fisiológicas y la salud del huésped que la alberga. La microflora intestinal puede ser intraluminal o planctónica, o bien estar asociada a la mucosa intestinal. Las funciones de estas dos poblaciones son distintas:
- Microflora planctónica —> funciones metabólicas:
- Fermentación de sustratos no digeribles (fibra, células extruidas y moco endógeno).
- Favorecer el crecimiento de la microflora intestinal beneficiosa, la cual:
-Favorece la digestión de la lactosa.
-Modula la producción intestinal de gas.
-Aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta, que produce
acidificación intraluminal, mejorando el tránsito intestinal.
-Incrementa la absorción de calcio, hierro y magnesio.
-Sintetiza vitaminas (K, ácido fólico, biotina, B12).
2. Microfibra asociada a la mucosa:
-Funciones protectoras:
a. Efecto barrera y síntesis de bacteriocinas–>previene la invasión por patógenos
exógenos.
b. Mantenimiento de la permeabilidad intestinal –> impide la translocación
bacteriana.
-Funciones tróficas:
a. Control de la proliferación y diferenciación del epitelio de la mucosa intestinal.
b. Mantenimiento de la renovación celular en las criptas del epitelio intestinal.
c. Desarrollo del sistema inmunitario intestinal celular y sérico (inmunoglobulinas).
El ser humano alberga unos 100 billones de bacterias intestinales, pertenecientes a unas 17 familias, 50 géneros y 400-500 especies distintas, con un número no definido de subespecies. De estas bacterias, el 99% son anaerobias.
La distribución de las bacterias en el tracto gastrointestinal es diferente según el tramo que se considere. En general, la población de bacterias va aumentando en número y diversidad desde el estómago hacia el colon. El estómago contiene menos de 1000 microorganismos por mL, y el duodeno y el yeyuno, alrededor de 100000 microorganismos por mL, siendo los principales anaerobios Clostridium perfringens y Bacteroides fragilis.

